Declaración

Mi práctica artística, esencialmente ecléctica, es un reflejo de mi condición y mi lugar en el mundo, es una extensión de mi propio ser. Concibo el arte, en cualquiera de sus formas, como un medio de realización y conexión. De realización, porque me proporciona una herramienta para la introspección, el ensimismamiento y la expansión; de conexión, porque me permite fundir mi identidad como mujer, madre, artista, comunicadora, investigadora. Mi práctica es un ejercicio personal de búsqueda continua.

Incursionar en la pintura, la escultura, el grabado, el dibujo, el libro arte, la escritura y el diseño de proyectos es la expresión de una necesidad vital,  un modo de comunicación y exploración en las rutas de mi mapa ontológico. Hacer arte es una forma de conectarme con lo que me rodea, pero sobre todo conmigo misma, con el cuestionamiento intimo de “¿quién soy?”, y con la respuesta que habita en todas partes y se manifiesta en innumerables formas.

A través de la experimentación, me construyo y me reconstruyo una y otra vez en una especie de resonancia continua en múltiples dimensiones. Siento que el proceso creativo, desde su origen, desde la idea, -se materialice o no-, es transformador y me da una gran satisfacción cuando logro transmitir mi proceso y las herramientas que utilizo  para que otras personas puedan tejer sus propias experiencias de transformación.